Se dice que una persona media tiene aproximadamente 66.000 pensamientos al día, y dos tercios de ellos son negativos. Probablemente no sea ninguna sorpresa decir que nuestro objetivo es que esos pensamientos negativos no afecten a nuestro estado de ánimo, con lo que podríamos asegurar que somos los culpables del estado anímico, sin factores externos.
Comience a prestar atención a sus pensamientos positivos, desterrando aquellos que puedan dañarle. Disfrute de si mismo y deje de lamentarse por las cosas que no puede cambiar, como los años que pasó fumando. Acuérdese de los intentos de dejar de fumar que no tuvieron éxito no como fracasos sino como experiencias positivas que puedan servir para un próximo intento. Piense en todos los cambios positivos que se están produciendo en su cuerpo y en todo lo que le rodea por haber dejado el tabaco, y recuerde utilizar todo este beneficio para mantener una actitud positiva.
El éxito para que nuestro tratamiento llegue a buen puerto comienza en nuestra mente. Mantenga su mirada en el premio y desarrolle una actitud positiva. Somos capaces de creer lo que nos decimos a nosotros mismos una y otra vez, así que no lo inunde con pensamientos y actitud negativa.
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