La nicotina es una droga que se encuentra de
forma natural en el tabaco. Esta droga es tan adictiva como la heroína o la
cocaína. Con el paso del tiempo, una persona se vuelve dependiente físicamente
y adicto emocionalmente a la nicotina. Esta dependencia física causa síntomas
de abstinencia desagradables cuando usted trata de dejar de fumar. Por otro
lado, la dependencia emocional y mental (adicción) hace difícil mantenerse
alejado de la nicotina una vez se deja de fumar. En algunos estudios se ha
demostrado que para dejar el hábito y mantenerse sin fumar los fumadores tienen
que lidiar tanto con la dependencia física como la mental.
Cuando usted inhala el humo, la nicotina penetra
profundamente en sus pulmones, de donde pasa rápidamente al torrente sanguíneo,
y es transportada a todo su cuerpo. De hecho, al inhalarse el humo del
cigarrillo, la nicotina llega más rápido al cerebro que los medicamentos que se
administran al cuerpo por vena (vía intravenosa).
La nicotina afecta a muchas partes de su cuerpo, incluyendo el corazón y los
vasos sanguíneos, sus hormonas, la manera en que su cuerpo utiliza los
alimentos (su metabolismo) y su cerebro. La nicotina se puede encontrar en la
leche materna y hasta en la mucosidad del cuello uterino de las fumadoras.
Durante el embarazo, la nicotina atraviesa libremente la placenta y se ha
detectado en el líquido amniótico y en la sangre del cordón umbilical de los
recién nacidos.
Existen factores diferentes que afectan cuánto tiempo le toma al cuerpo
remover la nicotina y sus derivados. En la mayoría de los casos, los fumadores
habituales seguirán teniendo nicotina o sus derivados, tal como cotinina, en
sus cuerpos por alrededor de tres a cuatro días después de dejar de
fumar.
La nicotina causa una sensación placentera y distrae al fumador de las
sensaciones desagradables. Esto provoca que el fumador quiera fumar nuevamente.
La nicotina también produce un efecto depresivo al interferir con el flujo de
información entre las células nerviosas. Los fumadores tienden a fumar más
cigarrillos conforme el sistema nervioso se adapta a la nicotina. Esto, a su
vez, aumenta la cantidad de nicotina en la sangre del fumador.
Con el pasar del tiempo, el fumador desarrolla una tolerancia a la nicotina.
La tolerancia significa que se requiere de más nicotina para obtener el mismo
efecto que el fumador acostumbraba a obtener de cantidades más pequeñas. Esto
causa un aumento en el hábito de fumar. Finalmente, el fumador alcanza cierto
nivel de nicotina y entonces sigue fumando para mantener el nivel de nicotina a
un punto agradable.
Cuando una persona termina de fumarse un cigarrillo, el nivel de nicotina en
el cuerpo comienza a disminuir más y más. Las sensaciones placenteras
desaparecen, y el fumador nota que quiere volver a fumar. Puede que el fumador
comience a sentirse irritado y tenso si pospone fumarse un cigarrillo. Por lo
general, no alcanza el punto de sentir síntomas de abstinencia reales, pero el
fumador se siente más incómodo con el pasar del tiempo. Cuando la persona fuma
un cigarrillo, las sensaciones desagradables van desapareciendo, y el ciclo
continúa.
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