El estado de salud de una persona que ha dejado de fumar se puede asemejar al del alguien que nunca ha fumado pasados una quincena de años. Pero no hay que esperar tanto tiempo para empezar a encontrar beneficios en nuestro propio cuerpo.
- Su cuerpo empieza a recuperarse 20 minutos después del último cigarrillo. Progresivamente recuperará su presión sanguínea y un pulso cardíaco normales. Empieza a mejorar la circulación de la sangre en sus piernas
- A las 6 horas de abstinencia sus niveles de oxígeno en sangre se normalizan. Desde ese mismo momento las probabilidades de sufrir un ataque cardíaco disminuyen. Si padecía alguna enfermedad relacionada directamente con el consumo de tabaco (enfermedades pulmonares, caída del cabello, formación de arrugas, afecciones oculares, cardiopatías, etc), aumentan desde ahora mismo sus posibilidades de recuperación
- En 24 horas el monóxido de carbono se elimina completamente de su organismo. La tos de fumador empieza a mejorar, no obstante seguirá tosiendo durante un tiempo. Pasados un par de días la nicotina sale de su cuerpo.
- Mejor aliento.
- Dientes más blancos.
- Desaparece ese desagrable olor que siempre acompaña en la ropa y el cabello.
- Desaparece el color amarillento de las manos y las uñas.
- Su sentido del olfato empieza a normalizarse
- Sus actividades físicas diarias no le dejarán sin aire.
- Podra permanecer en lugares libres de humo sin necesidad de salir para poder fumar.







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