El inhalador de nicotina, al igual que el atomizador nasal de nicotina, se considera un medicamento de apoyo que debe ser usado junto a otros programas para dejar de fumar. Disponible bajo receta médica, fue aprobado por la Agencia del Medicamento de los Estados Unidos en el año 1997.
Este dispositivo proporciona una forma vaporizada de nicotina a la boca por medio de una boquilla pegada a un cartucho de plástico. La nicotina de los cartuchos se libera a través de un bombeo frecuente durante 20
minutos y hay que usarlo por completo, es de un solo uso. Aún cuando se le denomina inhalador hay que comentar que este dispositivo no suministra nicotina a los pulmones de la misma manera que lo hace un cigarrillo. La mayor parte de la nicotina se concentra en la boca y la garganta, donde es absorbida a través de las mucosas.
Este medicamento contiene los siguientes efectos secundarios:
- Irritación de la boca y garganta.
- Tos.
- Secreción nasal.
- Cambios en el sentido del gusto.
- Dolor en la mandíbula, cuello o espalda.
- Problemas en los dientes.
- Presión y dolor en la nariz.
- Dolor de cabeza.
- Dolor, calor u hormigueo en manos y pies.
- Gases.
Las personas que tienen problemas de los bronquios, como asma, deben usarlo con cuidado.
Los expertos señalan que no hay diferencias significativas a largo plazo según se elija una u otra presentación y, dado que no contiene elementos cancerígenos o tóxicos que se encuentran en los cigarrillos y su riesgo de adicción y retirada son mínimos, es una opción terapéutica muy recomendable.
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